Últimamente tardo en actualizar el blog porque ando que me duermo por las esquinas. El calor se cuela por las rendijas de las ventanas y hace que tenga esa sensación de astenia primaveral las veinticuatro horas del día. Más de uno anda con jaquecas (yo incluida) por el calor y el sol.
He pasado el día en casa y por la noche he salido a cenar con Úrsula, su novio, Elena, Rafa, Aube y amigos suyos de los tours turísticos que hacen por la isla. Nos llevan a cenar a un restaurante del sur de la isla, en Sainte Luce. El sitio es bastante pintoresco. Borrad de vuestra imaginación cualquier imagen mental que os venga ahora a la cabeza, porque no acertaréis ni de lejos. El sitio consiste en unas mesas d playa puestas debajo de un toldo. Ya está. Aunque el aspecto del sitio no hace que uno pare el coche, es conocido porque preparan buenos platos de pescado.

El segundo plato es otro pescado cuyo nombre no recuerdo ahora. La textura es parecida al atún, y el sabor es muy rico. Al principio pensábamos que se habían equivocado y nos habían puesto carne en lugar de pescado. Las raciones son enormes (el precio también era algo alto) y no conseguimos acabar todo. Para beber nos pedimos cerveza local. La más conocida es Lorraine, rubia y nada del otro mundo. Durante la cena estuvimos hablando con los compañeros guías turísticos de Úrsula y compañia. Muchos ya han pasado la chikungunya y han visto muchos rincones de isla, rincones que apunto mentalmente para un futuro no muy lejano, espero.

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