Hoy he tenido clase con alumnos de otra profesora de español del lycée que se llama Patricia. Me lo he pasado como una enana. Eran muy divertidos, abiertos y valientes a la hora de hablar en español. Después he tenido cuatro clases más con Jean-Paul, en las que daba el mismo temario a cuatro grupos de alumnos diferentes. Después hablábamos de lo diferentes que son y de los resultados que hemos obtenido. La última clase tiene alumnos muy buenos entre otros que tienen más dificultades. Hasta ahora es mi clase preferida junto con los alumnos de Patricia de esta mañana. Sin embargo, mi horario está sin decidir y no sé si los podré tener a todos.
Después del colegio, he comido rápidamente en casa emocionada ante la tarde que me esperaba. Hoy, por fin, íbamos a la playa por primera vez. No íbamos a una de las mejores, pero era muy bonita. Se llama Anse Mitan, y está en Trois-Îlets, por lo que está bañada por el mar Caribe. Clara y Fiona, que viven en le François, vienen a recogernos a Elena, Hayley y a mí. Quince minutos después estamos en un playa de arena muy blanca y brillante, con agua limpia y azul oscuro que llega hasta donde alcanza la vista. La playa no está muy concurrida, hay palmeras, hamacas y sombrillas naturales hechas con plantas de uso público. Dejamos nuestras cosas y nos vamos al agua directas.
Está templada. Es muy agradable porque refresca pero no es como la del Atlántico. Tiene la característica de que baja de nivel muy rápido, es decir, que en un par de metros ya no hacemos pie. Hay pececillos muy pequeños que se chocan contra nuestras piernas y nos hacen cosquillas. Estamos oficialmente bautizadas en el Caribe.
Desde la pasarela vemos unas manchas rojas a lo lejos, en el agua. Son sargasses. Son unas algas que traen las mareas en la época de ciclones, en la que estamos ahora. Son muy tóxicas; cuando empiezan a descomponerse emiten ciertos gases, uno de ellos es el ácido sulfhídrico (creo que se dice así en español, estas cosas ya las tengo muy oxidadas en mi cabeza...) pero depende de la dosis que se respire. Producen irritación en los ojos y en las vías respiratorias. Ahora mismo la mayoría de las playas de la isla están llenas de estas algas y tienen muchos efectivos desplegados para retirarlas.
Volvemos a nuestro sitio de la playa y Manuel, el chico más mayor, nos sigue. Patrick, sin dejar de mirarnos, se va a nadar al fondo del mar. Manuel me deja sus aletas y sus gafas de buceo y me enseña dónde puedo nadar sin problema para ver animalitos. Es muy divertido pero tengo poco aguante. Después de eso nos sentamos en la orilla del mar, pero dentro del agua, hablando y pasando el rato hasta que oscurece. Habremos estado más de cinco horas seguidas dentro del agua, con el sol en la piel, y sin lluvia. Una gozada.
Justo antes de oscurecer, Patrick vuelve a acercarse y veo que empieza a hacer algo justo al lado de donde estoy sentada. Me ha escrito su número de teléfono en la arena. Le miro con sorpresa, puesto que apenas ha hablado (Samuel me había dicho que era muy tímido). Me sonríe y me dice con gestos que le llame. Le saco una foto a la arena y se alejan los dos riendo. Me ha hecho mucha gracia el detalle.
Llevamos sin mirar el reloj desde las once de la mañana y ya está oscureciendo. Y de repente empieza un festival de colores que no deja con la boca abierta. El cielo se vuelve completamente rojo, como si estuviéramos en un planetario cerrado que imita un anochecer. El cielo rojo se refleja en el agua y en la arena blanca. Me siento como si llevase unas gafas que cambia el color de las cosas que veo. Mientras comentamos semejante maravilla entre nosotras, se acerca un hombre que habla español con acento francés y nos pregunta qué hacemos aquí. Después de hablar un rato descubrimos que es un francés de Aquitania que vino aquí a probar suerte y tiene un bar al pie de la pasarela donde hemos estado. Nos invita a ir cuando queramos, podremos elegir la música que queramos, etc. Le comentamos que el sábado tenemos un cumpleaños Rubén, de uno de los auxiliares de español, y que quizá nos vengamos aquí a pasar el día y después, por a noche, podríamos ir al bar. Él está encantado.
Ha sido un día estupendo. He sacado muchísimas fotos que no puedo poner aquí, así que he decidido crear un álbum online y he puesto el enlace en una ventanita arriba a la izquierda de este blog. Quien quiera echar un ojo, adelante.
PD: Los días que vienen van a ser de locos en cuanto a papeleo. Tardaré en escribir, pero prometo hacer una entrada por día. Besos a todos, os echo muchísimo de menos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario