domingo, 12 de octubre de 2014

Jueves, 9 de octubre de 2014: victoria número uno

Hoy jueves las clases han ido como en los días anteriores, sigo de observación sin que ocurra nada especial. Después de las clases me toca la lucha por excelencia que tenemos los auxiliares aquí: abrir una cuenta en el banco.
El tema de la administración francesa es un tópico, un chiste malo de la vida cotidiana francesa muy recurrente a la hora de hacer clichés franceses. Y lo he experimentado en mis propias carnes. Para abrir una cuenta es necesario pedir una cita. Para pedir una cita tienes que presentar justificante de trabajo o estudios en Francia, justificante de vivienda, si eres alquilado (mi caso), justificante de vivienda de tu casero, su DNI, una factura a su nombre, un documento en el que certifica que verdaderamente estoy viviendo en una casa de su propiedad y mi DNI. Casi nada, ¿eh? Es que eso de reunir las siete bolas de dragón es para aficionados. Hay que decir que los documentos necesarios dependen de cada banco. Yo me he decantado por el que tiene menos gastos de manutención de cuenta y esas cosas, por lo que te ponen más pegas. Pero a por ello.
Total, que ya tengo todos los papeles, conseguí pedir cita y me la dieron para el día 17 de octubre. Yo necesitaba tener número de cuenta antes del 10 de octubre para poder cobrar el sueldo de este mes, si no, nos pagaban a principios de diciembre octubre y noviembre. Y mientras tanto viviríamos con palicos haciendo fuego, con faldas de palmeras y sujetadores de cocos. Total, que lo lloré un poco a la madame, por llamarla de alguna manera, porque un requisito imprescindible para ser funcionario en Francia es ser borde y despiadado por naturaleza; conseguí que me diesen cita para el día 9, y así ese día podría pedir los justificantes bancarios necesarios para poder adjuntar a los otros documentos necesarios para lo del sueldo y el alta en la Seguridad Social. Para esto último, con que hicieses el pinopuente encima de unas brasas cantando la Macarena les bastaba. Sé que me estoy pasando de mala gaita, pero verdaderamente hemos sufrido mucho por este tema, y sólo por ser extranjeros, estamos seguros. Me quedo muy disgustada. 
Llego por fin a la cita y el chico que me atiende es un encanto. Dura hora y media en teoría, y firmo millones de papeles para muchas cosas, pero al final la tenemos que alargar un poco más porque quiero que me explique algunos términos de los contratos que no entiendo muy bien y quiero estar segura. Después de hacer todo, de repente empieza a tutearme, me devuelve mi copia de los contratos firmados por el banco, y encima del montón de papeles, un post it con su número de teléfono personal. Yo no sabía dónde meterme. Me dijo que, dado que seguramente aún no conociese a mucha gente en Martinica, me daba mi número por si necesitaba cualquier cosa. Murmuré un "gracias señor" y salí haciendo la croqueta. No ha habido ni un solo día en el que no me haya pasado algo raro. Es increíble... 
Seguro que el buen karma que he gastado hoy se debe a que es el cumpleaños de nuestro murciano Rubén. ¡Felicidades amigo! El sábado lo celebramos por todo lo alto.

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