Estos días en los que no tenemos nada para hacer son muy aburridos, no tengo mucho para contar. A partir de mañana empezamos a hacer planes y más planes con otros auxiliares para empezar a conocer la isla.
Hoy dedicamos el día a limpiar, poner lavadoras, hacer compra semanal, etc. Ya he conseguido el aceite de coco (pero no un paraguas, welcome to Martinica) así que mientras hago cosas en casa me lo pongo en el pelo y me planto un moño cocotero, que digo yo. Hayley me hace para comer una hamburguesa como las que hacen en su tierra, con muchas cosas y salsas. La verdad es que está muy buena.
Los mosquitos siguen manifestandose y siguen colandose en la mosquitera. No sé cómo lo hacen. Estoy por poner cámaras infrarrojas o algo, qué impotencia. Hemos llegado al extremo de tener arañas en cada una de las habitaciones por lo de que "se comen los mosquitos". Normalmente, para mí ese no es un argumento válido para tener un ser vivo de ocho patas cerca. Ocho patas. Es que eso no puede ser natural... Y encima las de aquí pican. Comprobado. Aunque sé que yo a ellas les caigo peor que ellas a mí, las dejamos vivir siempre y cuando no se muevan mucho de su sector.
Hemos intentado ver el lado divertido al tema de los mosquitos. Al final del día, la que tenga menos picaduras se libra de recoger. Hoy he ganado yo.
Y para que reflexionemos un poco, os dejo este proverbio africano que me mandó una amiga hace poco para hacer la gracia. Besicos.

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