Oficialmente he entrado en la cadena trófica de la isla, es decir, que soy pasto de los mosquitos. Mientras intento no tocarme las picaduras, veo que no son ni las seis de la mañana y que ya hay luz. Aquí la jornada empieza muy pronto y, por lo tanto, acaba antes. Salimos a desayunar al jardín. Café con tostadas y mermelada de mango y de plátano y zumo de guayaba.
Dedico toda la mañana a hablar con casi todos los auxiliares para ver si alguien quiere compartir piso conmigo en Trois-Îlets, que es la zona con más vida de la isla, pero no encuentro a nadie (recomiendo encarecidamente a futuros auxiliares que busquen por aquí) por lo que decido, ya harta después de las dos semanas de nervios que he pasado, quedarme con el piso que vi ayer y solucionarme la vida a partir de ahí y me mudo esta misma noche.
La casa es realmente bonita. Al llegar, tengo un post-it de mi compañera de piso.
En la nevera había pizza de queso y Desperados. ¡Con eso digo todo!
Cuando ha llegado se ha ofrecido a hacer la cena mientras yo me instalaba, que me ha costado lo suyo. Durante la cena nos conocimos un poco, ella se llama Hayley y es de Kansas. Tiene 27 años y ha estudiado literatura francesa; nos une una enfermiza obsesión por la lengua francesa. Quiere hacer un doctorado cuando termine el contrato de auxiliar de inglés en Martinica.
Se me cierran los ojos así que me voy directa a la cama. Aquí dejo unas fotos de la casa.
Cocina
Baño
Salón
Habitación
PD: ¿He dicho lo que me ha costado colgar la mosquitera? ¿He comentado lo complicado que es entrar dentro sin jorobar el invento? Pues imaginad mi cara cuando, una vez dentro, descubro que el interruptor está al otro lado de la habitación.




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