¡LLEGA EL FINDE!
Que no, que me han pedido que haga una sustitución en el collège para compensar las pocas horas que fui en octubre. No fue por mi culpa, pero como no quiero empezar con mal pie, acepto, diciendo previamente que es un caso excepcional porque tengo otros compromisos durante la semana. De hecho, tengo que cancelar clase con Eléonore para hacerlo.
Para ir, tengo que andar media hora colina arriba para coger el taxico que me deja en St Esprit. Me deja en el centro y después tengo que ir andando hasta el collège. Sin embargo, como suelo bajarme la última porque me voy a donde Cristo perdió el mechero, suelo echarle algo de morro y pido al conductor si me puede acercar porque no sé dónde está. Y el lado negativo de esto es que entonces el conductor aprovecha para ligar con descaro y sin cortarse un pelo mientras yo quiero cavar un agujero y esconder la cabeza cual avestruz. A este paso me van a conocer todos los conductores de esta línea y no va a haber escapatoria alguna. Me consuela saber que esto ocurre a todas las auxiliares en general y no porque me vean cara de pava rubia... En fin.
Sigue lloviendo y nos mojamos. Es la cuarta vez en dos días que me pilla la lluvia en la calle. Resfriado en tres, dos, uno...

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