domingo, 9 de noviembre de 2014

Jueves, 6 de noviembre de 2014

Hoy es la jornada más larga de todas. Seis horas seguidas con sólo media hora de descanso para comer. Si no lo hago así no podían dejarme días libres a la semana, así que merece la pena. 
Es un día de locos. Se me olvida el horario en casa (sí, en mi línea) y no sé qué alumnos me tocan, ni con quién, ni en qué clase. El día se podría resumir a María yendo de un lado para otro por el colegio, subiendo y bajando escaleras y buscando clases libres. Con tanto caos acabo teniendo un par de horas muertas ahí en medio de la jornada que la dedico a intercambiar impresiones con Quenda, la auxiliar de educación. Sabe mucho español y le encanta leer. Nos recomendamos libros y descubrimos que tenemos casi los mismos gustos, me pregunta por la política en España porque últimamente damos mucho que hablar y yo le pregunto por Martinica. Es un país que me cuesta comprender a nivel político, vemos muchas incoherencias y nos da miedo preguntar por si es una ofensa. Pronto haré una entrada sobre este tema.
Lo últimos alumnos que tengo son maravillosos. Son de un profesor que se llama Christian, con el que aún no había tenido el placer de compartir clase. Es su primer año en el lycée pero tienen muy buen nivel y mucha curiosidad. Como no tenía nada preparado para ellos, les presento un poco España y sus costumbres. Y eso derivó en ponerles el baile de la era de Aoiz y en enseñarles los primeros pasos. Si es que me lío yo solica...

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