Hoy no toca lycée, toca collège. La diferencia es que aquí los niños tienen entre 12 y 15 años y no paran quietos. Nunca. Tienen pilas Duracell y yo a veces me paso de buena.
Cuando he llegado al colegio, he ido a la clase que me han dicho que me tocaba y he visto un cartel grande en la puerta que decía "Bienvenida, María". Me han visto llegar y me han pedido que esperase fuera con la profesora de español. Un rato después, ha salido una de ellos y me ha pedido que entre; acto seguido han empezado a cantar una canción que ellos mismos han compuesto (en español, claro está) dándome la bienvenida, desean que haga muchos amigos y que ellos formen parte de mi experiencia aquí. La clase está decorada con mensajes en español, había globos por todas partes y han dispuesto las sillas en círculo. Miedo me dan. Efectivamente, después de hacerme ellos un baile que habían ensayado a conciencia, me sacan a rastras al centro: belé, bachata, mazouka y pretenden hacerme bailar zouk, el reggaeton lento que bailan aquí y me niego en redondo mientras todos se ríen al ver que no ha colado. Hay pruebas gráficas, me las mandarán pronto y os las enseñaré. No se me cae la baba ni nada, qué va...


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