domingo, 16 de noviembre de 2014

Lunes, 10 de noviembre de 2014

El día comienza très bien. Me cancelan varias clases y sólo tendría que trabajar durante una hora. Sin embargo, Jean Paul, que es un crack y un profe muy guay por si no os habíais dado cuenta, me llama para decirme que ni se me ocurra pegarme el viaje para una sola hora y que me "vaya a la playa, chica". No se lo hago repetir dos veces.
Sin embargo, es un poco tarde para irnos a la playa en taxico así que después de dormir un poco la mona en casa Hayley y yo nos vamos en autostop a la capital al Museo Departamental de Arqueología y Prehistoria de Martinica. La entrada es barata y el recorrido muy corto.
Os hago un resumen. La isla estaba habitada por las tribus arawak y caribe. Se cree que los primeros arawaks llegaron a la isla desde Sudamérica hacia el año 130. En el año 295, una erupción del volcán Mont Pelée diezmó la población de la isla. Alrededor del año 400, los arawaks regresaron y repoblaron la isla y posteriormente en el año 600, llegaron los caribe, exterminaron a los arawaks y se asentaron en la isla donde vivieron durante los siglos siguientes.
Aunque Cristóbal Colón avistó la isla en el año 1493, no fue sino hasta el 15 de junio de 1502, durante su cuarto viaje, cuando desembarcó en ella dejando varios cerdos y cabras en la isla. Sin embargo, los españoles ignoraron esta isla porque consideraron más atractivas otras partes del Nuevo Mundo. 
En 1635, el Cardenal Richelieu creó la Compagnie des Îles de l'Amérique (Compañía de las Islas de América). La compañía contrata a l’Olive y Duplessis para ocupar y gobernar en su nombre las islas del Caribe que pertenecían a la corona francesa. Como consecuencia, el 1 de septiembre de 1635 Pierre Bélain d'Esnambuc desembarca en Martinica con unos cien colonos franceses de San Cristóbal. Se asentaron en la zona noroeste que posteriormente pasa a ser llamada St. Pierre y se encuentra en la desembocadura del río Roxelane, sitio donde construyeron el Fort Saint Pierre. Al año siguiente, d'Esnambuc enfermó y le cedió el comando del asentamiento a su sobrino. Para entonces la colonia contaba con una población de 700 hombres que despejaron el terreno en los alrededores de Saint Pierre para poder practicar la agricultura. Plantaron mandioca y papas para alimentarse y urucú, índigo, tabaco, y luego cacao y algodón para su exportación. Mercaderes franceses y extranjeros visitaban la isla con frecuencia para comprar estos productos exóticos.
En 1638 los colonizadores fundaron otro fuerte, Fort Saint Louis. Este fuerte, al igual que Fort Saint Pierre, no era más que una empalizada de madera. En 1640 se mejoró el fuerte agregando una zanja, paredes elevadas de roca y 26 cañones. Durante el siguiente cuarto de siglo los franceses tomaron el control de toda la isla eliminando a los caribes que se resistieron con tesón frente a la expansión francesa, con lo que los sobrevivientes fueron forzados a regresar a la península Caravelle en el Cabesterre. 
Los colonos franceses eran campesinos atraídos por propaganda que prometía fortuna y una vida bajo el sol. Los voluntarios (por así decirlo) estaban bajo un régimen de servidumbre por el que debían trabajar para su señor durante tres años y después se les prometía un trozo de tierra. Sin embargo, el trabajo extenuante y el clima caluroso hacían que muy pocos trabajadores sobrevivieran los tres años, por lo que era necesario contar con un flujo permanente de inmigrantes para mantener la producción. Aun así la economía de Martinica se desarrolló de la mano de las exportaciones hacia Francia y las vecinas colonias holandesas y británicas y por ello pronto los cultivos en Martinica se centraron casi exclusivamente en el cultivo de la caña de azúcar y el comercio del azúcar. En 1636, el rey Luis XIII promulgó "La Traite des Noirs", que autorizaba la captura forzada de africanos en sus tierras natales y su transporte como para trabajar como esclavos en las plantaciones. A partir de ee momento, la creolización o interacción entre los colonos franceses, llamado békés, y los esclavos ha sido un tema importante de la cultura de Martinica. Por más de doscientos años, la esclavitud y las revueltas de los esclavos ejercerán una gran influencia en la economía y la política de la isla. Este es un tema que desarrollaré otro día, porque los békés siguen existiendo hoy en día.
No todo ha sido cultureo. Me he comprado unos shorts a la cintura de color verde botella monísimos rebajados a diez euritos, algo impensable hasta ahora, con lo caro que es todo. Además, por la noche nos han invitado a un concierto en Trois-Îlets y la fiesta promete. Día redondo.

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