Hoy es festivo y todo el mundo está de vacaciones. No hay transporte, no abren las tiendas. Tengo suerte y Diego me llama para decirme que van a la playa y que si quiero, me pasan a recoger por Ducos. Acepto encantada.


Volvemos a Anse d'Arlet, la playa de agua cristalina que tanto me enamoró. Estoy con Diego, una amiga de él, Gabi (auxiliar brasileña) y Caroline (auxiliar estadounidense). Nosotras tres nos vamos a explorar al fondo de mar en busca de estrellas como la otra vez, para que puedan ver. Me encantan estas dos chicas, son muy simpáticas, abiertas y con ellas es muy fácil hablar de cualquier cosa. Conseguimos coger una sin problemas y la llevamos a la orilla. Después de hacer unas fotos a los demás con la estrella, me tumbo en la orilla disfrutando del sol, que está escondido tras las nubes y no pica en la piel. Total, que me quedo frita como un tronco. En un momento dado en el que se me ocurre abrir el ojo me encuentro a un pato mirándome. Tal cual. Se estaba paseando por la playa pero justo pasaba por mi lado y se paró. Me estoy integrando demasiado bien con la fauna de esta isla...
Esta noche acabamos cenando en casa Caroline, Gabi, Diego, Úrsula, Axel, Clara, Fiona y yo. Hacemos tortillas de patata (aquí ya he hecho más que en toda mi vida), guacamole, pizzas y alitas de pollo, todo ello bañado con un rosado. Barato, no hay que motivarse tampoco. Escuchamos música, hablamos de recetas, comida, tópicos de Martinica que Axel confirma rotundamente... Me encanta tener gente en casa. ¡Siempre sois bienvenidos!
Así despedimos el último plan antes de retomar las clases. Mañana domingo toca intensivo para preparar material. Han sido unos días maravillosos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario